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Trinitense constructor de una agricultura resiliente para alimentar al Caribe recibirá premio del IICA a “Líderes de la Ruralidad”

Con estudio y con paciencia, Roop aprendió a adaptarse al cambio climático y se convirtió en un experto en el cuidado de los suelos y el manejo de los recursos naturales.
Con estudio y con paciencia, Roop aprendió a adaptarse al cambio climático y se convirtió en un experto en el cuidado de los suelos y el manejo de los recursos naturales.

San José, 14 de junio de 2021 (IICA). El reconocido productor agrícola trinitense y promotor de una agricultura resiliente enfocada en el buen uso del agua y la salud del suelo, Ramgopaul Roop, recibirá el premio “El Alma de la Ruralidad”, que el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) otorga a Líderes de la Ruralidad de las Américas.

El premio es parte de una iniciativa del organismo especializado en desarrollo agropecuario y rural para reconocer a hombres y mujeres que dejan huella y hacen la diferencia en el campo de América Latina y el Caribe.

Además de recibir como reconocimiento el premio “El Alma de la Ruralidad”, los Líderes de la Ruralidad destacados por el IICA serán invitados a participar de diversas instancias asesoras del organismo especializado en desarrollo agropecuario y rural.

“Se trata de un reconocimiento para quienes cumplen un doble papel irremplazable: ser garantes de la seguridad alimentaria y nutricional y al mismo tiempo guardianes de la biodiversidad del planeta a través de la producción en cualquier circunstancia. El reconocimiento, además, tiene la función de destacar la capacidad de impulsar ejemplos positivos para las zonas rurales de la región”, dijo el Director General del IICA, Manuel Otero.

En el marco de la iniciativa, el IICA trabaja para que el reconocimiento facilite vinculaciones con organismos oficiales, de la sociedad civil y del sector privado para la obtención de apoyo para sus causas.

“Hablamos de personas cuya impronta está presente en cada alimento que consumimos -adonde sea que éstos lleguen-, en cada parcela de tierra productiva y en las comunidades que habitan los agricultores y sus familias. Son hombres y mujeres que dejan huella y son el alma de la ruralidad porque producen, plantan, cosechan, crean, innovan, enseñan y unen”, consideró el Director General del IICA al lanzar la iniciativa.

“Son personas que encarnan liderazgos silenciosos que es preciso visibilizar y reconocer. Son, por sobre todas las cosas, ejemplos de vida. Porque transforman, superan adversidades e inspiran”, agregó.

El IICA trabaja junto a sus 34 Representaciones en las Américas para la selección de los primeros #Líderesdelaruralidad.

Los resultados de la primera etapa de la iniciativa serán presentados ante el Comité Ejecutivo del IICA, una de las instancias de gobierno del Instituto.

Ramgopaul Roop: Construyendo una agricultura resiliente y productiva para alimentar al Caribe

En  2019, Ramgopaul Roop se hizo conocido en muchos rincones del mundo, cuando su ejemplo de perseverancia y deseos de aprender comenzó a circular a través de medios periodísticos y redes sociales. Rápidamente, su nombre se convirtió en fuente de inspiración para muchas personas de distintas latitudes con deseos de progresar y ser mejores.

Todo ocurrió cuando se supo que este curioso y tenaz agricultor y emprendedor de Trinidad y Tobago, que entonces tenía 71 años, obtuvo con honores su Maestría en Negocios, con especialización en administración de Recursos Humanos, de la Universidad Napier de Edimburgo, Escocia.

Roop estudió a distancia desde su granja en Trinidad y viajó al Reino Unido para la ceremonia de graduación. Apenas diez años antes, ni siquiera sabía cómo utilizar una computadora.

“Fue necesario reorganizar mi vida para estudiar en línea. Como agricultor, no fue fácil trabajar bajo los rayos del sol tropical a lo largo del día y luego estudiar por la noche durante largas horas, a veces hasta el amanecer”, cuenta Roop, quien es diabético y tiene que estar constantemente pendiente de mantener en niveles saludables sus niveles de azúcar en sangre.

“Por supuesto –dice- estuve varias veces a punto de colapsar en el campo por hipoglucemia, mientras trabaja con altas temperaturas, pero nunca pensé en abandonar los estudios. Sabía que este era el último tren y estaba seguro de que quería subirme a él. El proceso fue muy desafiante pero también muy estimulante. Estoy convencido de que no hay límites de edad para los logros académicos ni tampoco para el desarrollo profesional”.

La historia de esfuerzos de Roop empezó, en realidad, muchos años antes. Nacido en 1947, este agricultor es descendiente de inmigrantes indios llegados a Trinidad y Tobago en el Siglo XIX, bajo el oprobioso sistema diseñado por el Imperio Británico para contar con mano de obra barata en las plantaciones de sus colonias. Los padres de Roop fueron campesinos que no sabían leer ni escribir.

El obtuvo en 1971 su diploma en Agricultura del Instituto Caribeño Oriental de Ciencias Forestales y estableció en 1990 su granja familiar, que administra en conjunto con su esposa, Beena Roop, y su hijo Sunil. Pero nunca abandonó sus deseos de seguir aprendiendo. 

El establecimiento familiar de Ramgopaul Roop está ubicado en una zona agrícola llamada Carlsen Field, en Trinidad Central, a 30 kilómetros aproximadamente de Puerto España, capital trinitense.
El establecimiento familiar de Ramgopaul Roop está ubicado en una zona agrícola llamada Carlsen Field, en Trinidad Central, a 30 kilómetros aproximadamente de Puerto España, capital trinitense.

“Luego de ver a mis tres hijos graduarse en la universidad, dos en Medicina y uno en Ingeniería, mi gran deseo era lograr un alto nivel de actualización académica a través de una Maestría en Administración de Negocios”, dice.

La aventura tuyo el apoyo de toda la familia, especialmente de su esposa, Beena, quien leyó y releyó muchos de los borradores de los trabajos que presentó Roop a la universidad escocesa. “Sé que mis padres, Poyah and Roop Bataw, están orgullosos en el cielo”, se emociona.

El establecimiento familiar está ubicado en una zona agrícola llamada Carlsen Field, en Trinidad Central, cerca de la oficina de la Representación de IICA en Trinidad y Tobago, en Brechin Castle Couva. A 30 kilómetros aproximadamente de Puerto España, capital trinitense.

Allí, en la granja Rocrops, que tiene una superficie de 1.5 hectáreas, Roop conoció lo que realmente significa la vulnerabilidad de la actividad productiva para las pequeñas islas del Caribe y, en lugar de rendirse, trabajó de manera incansable en busca de alcanzar una agricultura resiliente.

“Los eventos extremos, acrecentados por el cambio climático –dice él- ponen en graves riesgos los medios de vida de las personas vulnerables. Entre ellos, por supuesto, de los agricultores familiares, que dependen de las lluvias estacionales y de suelos a veces marginales para la producción de alimentos”.

“Estos eventos –agrega- limitan la producción y la rentabilidad de los pequeños productores, particularmente de aquellos que cultivan en suelos problemáticos”.

Con estudio y con paciencia, Roop aprendió a adaptarse al cambio climático y se convirtió en un experto en el cuidado de los suelos y el manejo de los recursos naturales. Gracias a la fuerza de la innovación y a su búsqueda permanente de soluciones, se convirtió en un referente agrícola de este pequeño país insular, dependiente de las importaciones para garantizar la seguridad alimentaria de su población.

Roop está convencido de que, a pesar de su alta exposición a los eventos climáticos extremos, las pequeñas granjas del Caribe pueden convertirse en unidades productivas sostenibles que pasen de generación en generación. Y ha dado ejemplo de ello.

En el desarrollo de su granja se propuso realizar un enfoque holístico que incluya la preservación del medio ambiente, la buena administración del agua y la incorporación de tecnologías que permitan fortalecer la resiliencia ante las variaciones climáticas y aumentar los rendimientos de los cultivos.

“En Trinidad y Tobago la agricultura contribuye sólo al 0,5 del Producto Interno Bruto, pero da trabajo a más del 4% de la población, por lo que es muy importante en las zonas rurales desde el punto de vista económico y social. La de agricultores es una población que está envejeciendo y debe ser reemplazada por los más jóvenes. Pero para ello es necesario que los jóvenes vean que hay un camino para que la agricultura en el Caribe sea sostenible”, explica Roop.

En su granja Roop también integró prácticas agroecológicas para la rehabilitación del suelo en forma amigable con el medio ambiente. Su logro principal ha sido la promoción de técnicas de agricultura sostenible y agronegocios con potencial para contribuir al desarrollo rural y la seguridad alimentaria de Trinidad y Tobago.

El objetivo principal de Rocrops Agrotec es obtener buenas prácticas en el manejo de suelos y agua para la agricultura, mediante una administración y planificación de los ciclos de sequía, inundaciones y erosión. Rocrops incluso es un punto focal de visitas de estudiantes de carreras agrícolas.

La labor de Rocrops Agrotec ha sido promovida como modelo de innovación en el combate a las limitaciones que plantean las condiciones naturales por el Ministerio de Agricultura, Suelos y Pesca de Trinidad y Tobago, la Asociación Caribeña de Agronegocios, la Asociación de Agronegocios de Trinidad y Tobago, la Universidad de las Indias Occidentales y la Universidad de Trinidad y Tobago.

En su faceta como académico, Roop también ha trabajado con el Programa de Cambio Climático, Recursos Naturales y Gestión de Riesgos Productivos del IICA para publicar artículos científicos sobre su granja modelo y además se inscribió en un programa de doctorado de la Universidad de Napier, de Edimburgo, Escocia.

Su hogar es sede de capacitaciones y entrenamientos para estudiantes universitarios de ciencias agrícolas, además de para miembros de las comunidades cercanas.

Más información:
Gerencia de Comunicación Institucional
comunicacion.institucional@iica.int