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En antesala de Cumbre de Sistemas Alimentarios, gobiernos de las Américas y sector privado afirman que sólo suelos saludables permitirán una agricultura más sostenible

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Arriba: María Emilia Undurraga, Ministra de Agricultura de Chile; Saboto Caesar, Ministro de Agricultura de San Vicente y las Granadinas; y Fernando Camargo, Secretario de Innovación, Desarrollo Rural y Riego del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil. Al centro: Rattan Lal, Premio Mundial de Alimentación 2020; Agnes Kalibata, Enviada Especial del Secretario General de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021; y Natasha Santos, Vicepresidenta de Estrategia y Asuntos para Actores Globales de Bayer. Abajo: Paula Uribe, Directora de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Pepsico; Juan Pablo Llobet, Director para América Latina y el Caribe de Syngenta; y Manuel Otero, Director General del IICA.

Nueva York, 22 de septiembre de 2021 (IICA) - Mejorar la salud de los suelos y poner en primer plano su papel en el secuestro de carbono es imprescindible para alcanzar sistemas agroalimentarios más sostenibles, que permitan producir alimentos saludables para una población mundial creciente y erradicar el hambre.

Así lo advirtieron ministros y funcionarios de países de las Américas, representantes de importantes compañías del sector agropecuario y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en la antesala de la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021 convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas.

El evento contó con una exposición del científico Rattan Lal, considerado la principal autoridad mundial en ciencias del suelo, quien lleva adelante junto al IICA el programa “Suelos Vivos de las Américas”, cuyo objetivo es articular esfuerzos en el combate a la degradación de los suelos, severa amenaza a la producción de alimentos.

Durante el debate quedó de manifiesto el fuerte compromiso tanto de gobiernos de la región como de actores del sector privado con la iniciativa, en la convicción de que mantener la salud de los suelos es uno de los desafíos centrales que hoy enfrenta la agricultura para el logro de la sostenibilidad económica, social y ambiental.

Las Américas llegan a esta Cumbre de Sistemas Alimentarios como el único continente con una postura convergente, definida por un documento de 16 mensajes que fue consensuado entre los 34 Estados Miembros del IICA y obtuvo el respaldo del hemisferio durante la Conferencia de Ministros de Agricultura de las Américas, los pasados 1 y 2 de septiembre.

Quienes participaron del debate fueron la ministra de Agricultura de Chile, María Emilia Undurraga; el ministro de Agricultura, Silvicultura, Pesca, Transformación Rural, Industria y Trabajo de San Vicente y las Granadinas, Saboto Caesar; el Secretario de Innovación, Desarrollo Rural y Riego del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil, Fernando Camargo; la Vicepresidenta de Estrategia y Asuntos para Actores Globales de Bayer, Natasha Santos; el Director para América Latina y el Caribe de Syngenta, Juan Pablo Llobet y la Directora de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Pepsico, Paula Uribe.

La apertura y el cierre estuvo a cargo de Manuel Otero, Director General del IICA, y en el evento dirigió un mensaje Agnes Kalibata, Enviada Especial del Secretario General de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021. El moderador fue Federico Villarreal, Director de Cooperación Técnica del IICA.

Rattan Lal subrayó que el evento mostró la fortaleza de la coalición formada alrededor del programa que impulsa en las Américas prácticas que reviertan la degradación y favorezcan el secuestro de carbono por parte de los suelos.

“Lo que pueda suceder en la Cumbre de Sistemas Alimentarios queda eclipsado por lo mencionado en la discusión de hoy, en la que participaron ministros y representante del sector privado; esa es la fortaleza del programa”, dijo Lal, Director del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono (C-MASC) en la Universidad Estatal de Ohio, Premio Mundial de la Alimentación 2020 y co-laureado en 2007 con el Premio Nobel de la Paz.

“Los suelos saludables salvarán a la humanidad y al planeta, brindando alimentos nutritivos y seguros, mejorando la calidad y durabilidad de los suelos y atendiendo a la pobreza sin dejar a nadie atrás. Suelos saludables es igual a gente saludable y a un planeta saludable”, agregó el científico, también Embajador de Buena Voluntad del IICA.

La ministra Undurraga advirtió que la tasa actual de degradación de los suelos amenaza el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), así como la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades.

“Un suelo sano –afirmó- es un suelo vivo y nuestros sistemas silvoagropecuarios tienen una gran influencia sobre los organismos del suelo, su actividad y biodiversidad. Es por esto que los sistemas productivos que promueven la salud de los suelos son vitales para la producción eficiente y sustentable de alimentos”, dijo la ministra de Agricultura de Chile.

El ministro Saboto advirtió que los pequeños estados insulares del Caribe tienen en promedio apenas entre 7.000 y 10.000 hectáreas cultivables, por lo que la salud de los suelos adquiere para ellos una importancia aun mayor. A esta realidad se suma una fuerte vulnerabilidad al cambio climático.

En la última década tuvimos varios desastres naturales y, en el caso de San Vicente y las Granadinas, el más reciente fueron las 32 erupciones del volcán La Soufrière, que cubrieron de ceniza las áreas cultivables del país y redujeron nuestra capacidad productiva. Debemos fortalecer las políticas públicas que aseguren la protección de las tierras”, dijo Saboto.

Fernando Camargo detalló los diferentes programas implementados recientemente en Brasil para favorecer una agricultura baja en carbono y con consumo limitado de agua. El funcionario del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento reveló que entre 2010 y 2020 estas iniciativas abarcaron 52 millones de hectáreas, que es dos veces la superficie del Reino Unido.

“Cuenten con Brasil para el trabajo conjunto en la preservación de los recursos naturales, especialmente para el cuidado de ese tesoro para la economía nacional que son los suelos”, resumió.

A su turno, Natasha Santos consideró que “nunca hubo una oportunidad como esta para implementar buenas prácticas agrícolas, como la rehabilitación y gestión sostenible de suelos”, y reafirmó el compromiso de Bayer con la iniciativa.

“Trabajamos –dijo Santos- para empoderar a los productores que mejoran el ambiente, porque tienen un gran potencial para mejorar la productividad y aumentar el secuestro de carbono. Necesitamos la colaboración plena de todos los actores para crear soluciones en una región tan importante en la producción de alimentos como América Latina”. 

Juan Pablo Llobet destacó el papel de las alianzas para mejorar la productividad de la agricultura de manera sostenible. “No sólo creemos que podemos contribuir con innovación y experiencia, sino también que podemos seguir aprendiendo”, afirmó.

Llobet dijo que Syngenta ha contribuido a restaurar 14 millones de hectáreas de suelos degradados en Brasil, México y otros países de la región.

Por su lado, Paula Uribe agradeció al IICA por su trabajo en la articulación de distintos actores comprometidos con el cuidado del planeta. “Es fundamental –señaló- que todos los interesados estén sentados en la mesa colaborando con un diálogo en busca de soluciones sostenibles”.

Uribe contó que Pepsico ha diseñado una hoja de ruta como compañía global productora de alimentos y bebidas, que incluye el objetivo de alcanzar emisiones cero de gases de efecto invernadero para 2030: “La agricultura está en el centro de lo que hacemos. Y tenemos una agenda de agricultura positiva que abarca inversiones en innovación para reducir nuestra huella de carbono, alimentar a una población creciente y dar oportunidades a más gente”.

Agnes Kalibata explicó que, en los últimos 50 años, el mundo ha visto un fuerte aumento en la producción global de alimentos, pero sin embargo también creció la población que pasa hambre. “Hoy son 820 millones de personas, mientras el 35% de los alimentos que se producen se desperdicien, que alcanzan 936.000 millones de dólares anuales”, sostuvo. En consecuencia, sentenció, los sistemas alimentarios “deben cambiar para poner fin al hambre, ser más saludables e inclusivos y salvaguardar la salud de nuestro planeta”.

En ese sentido, Manuel Otero afirmó que en la salud de los suelos está en juego la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios, los productores y las comunidades rurales.

“Todos aprendimos que sin suelos saludables no se puede pensar en un futuro para nuestros países. Hace unos años el concepto de una sola salud no estaba tan arraigado, pero hoy nadie lo puede discutir”, señaló el Director General del IICA.

Otero valoró el programa “Suelos Vivos de las Américas”, al que consideró una vidriera para que los países del hemisferio muestren la relevancia que le están dando a la cuestión y compartan las acciones que están implementando en la materia.

“Las naciones-concluyó- están tomando conciencia, de acuerdo a sus diferentes realidades socioeconómicas y productivas, de que no se puede perder más tiempo. No hay desarrollo territorial sin suelos saludables y un adecuado cuidado del agua. El compromiso del IICA es ayudar a los países a crear sistemas resilientes. El futuro de nuestro planeta está en juego”.

 

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