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Caficultor nicaragüense destaca respaldo del PROCAGICA para recuperar cafetales afectados por roya y diversificar ingresos con mayor sostenibilidad

eliminar el uso de pesticidas en la parcela y disminuir la cantidad de productos químicos para los procesos de fertilización
Servando Evaristo Duarte Herrera, caficultor de 70 años, quien con los fertilizantes foliares quelatados, ha logrado mejorar la nutrición de las plantas de café pues es un producto inocuo y a bajo costo.

San Sebastián de Yalí, Nicaragua, 29 de junio de 2021 (IICA). Su gran amor es el café y su mayor compromiso es aprender nuevos manejos y prácticas. “Lo importante es escuchar a los promotores-extensionistas, yo inmediatamente acepté el nuevo manejo de cafetales y ¡manos a la obra!”, comentó Servando Evaristo Duarte Herrera, de la ciudad Yalí, en Jinotega, al norte de Nicaragua, quien hace más de dos años ha sido parte de los productores atendidos por PROCAGICA.

El Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (PROCAGICA) promueve el uso de fertilizantes foliares quelatados en esta región para apoyar los planes de nutrición en el cultivo del café, y esta es una de las nuevas prácticas que Evaristo está implementando en su parcela.

“Ahora hacemos recuento de plagas y vemos los cambios que ha tenido la plantación. El uso de fertilizantes y foliares, el azufre, la cal… son parte de mi rutina diaria que he aprendido a mejorar”, agregó.

Con orgullo comenta que tiene 70 años y desde los 16, cuando sembró su primera hectárea de café, encontró en este rubro la oportunidad de sacar adelante a sus doce hijos. “Yo he sembrado de todo, pero el café no lo dejo por nada”, afirmó.

Con los fertilizantes foliares quelatados, Evaristo ha logrado mejorar la nutrición de las plantas de café pues es un producto inocuo y a bajo costo, que además es desarrollado por las mismas cooperativas y es utilizado por sus socios, permitiendo a los caficultores acceder a él a través de un financiamiento que es parte del fondo de capitalización administrado por cada asociación.

Pero para llegar hasta donde está, Duarte ha tenido que hacer frente a varias adversidades, como la roya del café. “¡La roya nos batió! Me tocó cortarlo todo, pero cuando conseguí los nuevos almácigos (semilleros), supe que tendría que continuar en la lucha siempre contra esta enfermedad. Ahí cambié la variedad y ahora está mucho mejor que cuando tenía 16 años. Lo que más me gusta es el producto que he trabajado con PROCAGICA porque nutrió bien la plantación y me está dando resultado”, dijo.

En febrero y marzo del 2020, a este caficultor le tocó podar el cafetal para mejorar la cosecha, una práctica promovida por el programa para incentivar el crecimiento de nuevo tejido productivo. “Lo hice con una plantación que ya tenía entre ocho y nueve años, casi estaban de cortar todo, parecía que le había caído agua hervida. La sequía defolió bastante y ahora esas plantas tienen buen follaje. Este fertilizante recuperó las hojas y, por supuesto, las lluvias hicieron su trabajo”.

Protegiendo la fuente hídrica

El cuidado y la protección de la fuente hídrica ha sido uno de los mayores aprendizajes para Evaristo Duarte, quien tiene la riqueza de contar con un manantial u “ojo de agua”, como se le conoce en Nicaragua, dentro de su parcela. Para conservarlo, ha tenido que mantener un pequeño bosque, que ha generado un microclima valioso en su finca e invierte tiempo para su cuidado, labor que combina con el desarrollo de un café de mejor calidad sin dañar el medio ambiente.

“El manejo de aguas mieles y el despulpado del café es un proceso que debo mejorar y lo estamos haciendo. Trato de no contaminar. Ahora siempre giramos alrededor de eso”.

Duarte tiene claro que no sólo es importante el cuidado del agua, sino eliminar el uso de pesticidas en la parcela y disminuir la cantidad de productos químicos para los procesos de fertilización; y lo ha logrado hacer gracias a la capacitación facilitada por el PROCAGICA, un programa de la Unión Europea ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y República Dominicana.

“Lo otro que estoy haciendo es eliminando veneno, estoy limpiando a machete, incorporando frutales en la finca para que esté más bonita, más saludable y no contaminar tanto”, agregó el caficultor nicaragüense.

“Si aplico mucho químico no sólo mato insectos malos, también animalitos benéficos”, comentó, haciendo énfasis de la importancia cuidar la biodiversidad en su parcela y cómo un manejo integral de cafetales le ha permitido tener mejores resultados gracias al desarrollo de procesos amigables con el medio ambiente.

Sobre la diversificación

La diversificación de la parcela ha sido otro gran beneficio, pues la familia de Evaristo Duarte ha podido aumentar sus ingresos con la venta de algunos frutales, como naranjas y plátanos. “Además del café, tengo plátano asociado. Con el plátano nos va bien, se vende y nos ayudamos. Tenemos la naranja y el limón. También estoy sembrando bambú, que lo vendemos porque ya se está utilizando en construcciones en Managua”, expresó.

Ha sido gracias a la diversificación de cafetales que también se ha logrado establecer y mantener los ecosistemas en las parcelas y con ello la capacidad de producción para autoconsumo y venta de frutas, hortalizas y demás. “En el 2019 saqué 400 quintales oro de las quince manzanas que tengo. Con la finca de investigación hago mis ejercicios para usar nuevas prácticas y mejorar rendimiento y productividad, sin golpear a la tierra, que es lo que busca todo productor” concluyó Duarte.


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