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Despacho del Director General

Manuel Otero, un apasionado de la agricultura y la cooperación internacional

El Director General Electo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) para el período 2018-2022, Manuel Otero, está convencido de que una cooperación técnica remozada puede y debe contribuir de mejor manera al fortalecimiento de la agricultura y el bienestar rural en las Américas y al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por las Naciones Unidas.
Durante su larga carrera profesional, en que ha ocupado diversos cargos técnicos y directivos de alto nivel, ha realizado importantes contribuciones y ha apoyado la innovación en las áreas de la producción vegetal y la conservación de los recursos genéticos y naturales.

En diversos foros, ha sostenido que la agricultura está en el corazón mismo de los ODS incluidos en la denominada Agenda 2030. Pero no cualquier agricultura, sino la agricultura con gente, aquella que encara el triple reto de ser equitativa, sostenible y competitiva

Para Otero, de estos 17 objetivos, 12 se relacionan claramente con la agricultura y el segundo tiene ligamen directo: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Admite que la agricultura ha sido parte del problema… pero debe ser parte de la solución de las dificultades que hoy aquejan al mundo: el crecimiento explosivo de la demanda alimentaria, el agotamiento del modelo de energías no renovables, la pérdida de la biodiversidad, o el impacto del cambio climático.

Con mesurado optimismo, plantea que estamos ante la oportunidad de que nuestra América se posicione como un actor clave frente a los desafíos de la seguridad alimentaria y de la sostenibilidad ambiental global. Pero reconoce, simultáneamente, que es urgente replantear las estrategias tradicionales de cooperación para poder responder al descomunal reto.

Un veterinario con visión humanista. De nacionalidad argentina, se graduó como médico veterinario en la Universidad de Buenos Aires. Tiene una maestría en Ciencias Agrícolas del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE, Turrialba, Costa Rica). También es máster en Ciencias para el Desarrollo de la Agricultura, de la Universidad de Londres, Inglaterra.

Posee un notable conocimiento sobre temas relacionados con ciencia y tecnología, comercio y sanidad agropecuaria, fortalecimiento institucional y cooperación internacional. Y ha demostrado una especial inclinación por los proyectos vinculados al desarrollo territorial y la agricultura familiar, lo que habla de su compromiso con el desarrollo con inclusión social.

Una extensa y rica experiencia internacional. Laboró por 10 años en la función pública de Argentina, como agregado agrícola en Washington D.C. y posteriormente como vicepresidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Su carrera en el Instituto abarca 25 años, durante los cuales ha desempeñado destacados cargos. Ahora cree que es el momento de devolver al IICA toda esa experiencia y conocimiento, para conducirlo, tras 75 años de historia, hacia un nuevo liderazgo hemisférico.

Además del español, su lengua materna, Otero habla inglés y portugués. Ha vivido en cinco países del hemisferio y conoce prácticamente todos los 34 Estados Miembros del Instituto, por lo que es consciente de la heterogénea realidad del sector agropecuario y rural de las Américas.

Su visión para el IICA. Con base en su conocimiento, propone una transformación institucional.

A su juicio, hace falta una fortalecida política de alianzas y de cooperación al desarrollo, que sea innovadora y participativa, trabajando en redes con entidades públicas y privadas, nacionales e internacionales, desde universidades, empresas y cámaras empresariales, hasta organizaciones sociales y, en forma especial, con los gobiernos locales concebidos como promotores del desarrollo rural y territorial.

Se requieren, añade, acciones de cooperación técnica más oportunas y mejor alineadas con los planes nacionales de desarrollo, y dada la heterogénea realidad de las agriculturas en nuestras naciones, estrategias diferenciadas en el marco de los procesos de integración a escala subregional y regional.

Le preocupan de manera muy importante las naciones centroamericanas y caribeñas. Se propone, por eso, contribuir a mejorar la calidad de vida de las familias que habitan el espacio rural, sobre todo en esos países de menor desarrollo relativo y más expuestos al cambio climático.

Buscará impulsar alianzas estratégicas con agencias internacionales, como la OEA, la OMC, establecer agendas de trabajo con instancias multilaterales, bilaterales y nacionales, como el Sistema de Integración Centroamericano, el CARICOM, el MERCOSUR, el Consejo Agropecuario del Sur, entre otras.

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