

En el IICA-México partimos de la realidad que representa contar con aproximadamente 4 millones de Unidades de Producción agropecuaria y forestal, la mayoría de las cuales se concentran en un esquema de agricultura familiar con poca extensión de tierra. La complejidad de la agricultura familiar obliga a enfocarnos más allá de la agricultura, tomando en cuenta las múltiples actividades que llevan a cabo las familias en el medio rural y, además, los múltiples factores que se relacionan con esas actividades. Para llegar a ese mejoramiento de las condiciones de vida de manera sostenible en las familias del campo, llamado desarrollo rural, es necesario un enfoque territorial.
Este enfoque, que incorpora el carácter multisectorial de lo rural, ofrece un espacio real, físico, donde se establecen las relaciones entre las personas con su medio natural y su cultura, y con entidades del Estado o de la sociedad civil que arman la estructura institucional para el desarrollo de sus actividades.
De este modo, el IICA promueve la gestión territorial como el medio para llegar al desarrollo de las familias rurales. Esto cobra más importancia en México, en donde participan más de veinte instituciones con programas y proyectos relacionados con las áreas rurales y esto hace necesaria una coordinación, una planeación, una gestión del territorio.
En muchas ocasiones, esa falta de coordinación y concurrencia se traduce en carencia sinergia, articulación y valor agregado, que implican dispersión, redundancia y disfuncionalidad de la acción pública y la participación social, reduciendo los impactos e incrementando los costos de transacción, al mismo tiempo que se limita la gobernanza.