Con esa misma intención de contribuir a edificar un período de entendimiento y prosperidad para el sector rural de nuestro continente inicio mi gestión como Director General del IICA.
Este organismo comenzó su existencia como Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, dedicado al desarrollo científico y académico, es decir, a la generación de conocimiento y a su enseñanza.
La excelencia técnica es una virtud que acompaña al IICA desde el momento mismo de su creación; es lo que da valor y sustento a las tareas de cooperación internacional que desarrolla. Dedicaré mi gestión como Director General a ofrecer a los países miembros lo mejor de la capacidad técnica del Instituto, para innovar, para modificar paradigmas y para establecer buenas prácticas.
En los próximos años nos enfrentaremos a un panorama internacional incierto en el ámbito económico y en el social; la CEPAL ha anunciado que, después de varios años en que el continente había logrado disminuir la pobreza, ésta ha crecido como producto de la crisis.
Los estudios revelan que el sector agropecuario ha tenido un mejor desempeño en estos tiempos; pese a ello, la población que vive en el campo ha resentido en mayor medida las variaciones negativas en el crecimiento económico; a causa principalmente de la desigualdad social que afecta a nuestro continente.
En el ámbito político tenemos un escenario más favorable, gracias a que la democracia se ha extendido a lo largo del hemisferio; sabemos que los gobiernos democráticos son más proclives a colaborar entre sí.
La Cooperación Técnica Internacional es un bien público; como tal, debe ser ofrecido a todos, sin condicionantes de ninguna especie y entregada de manera oportuna y eficaz. Debe hacer del conocimiento un patrimonio común, porque éste es el único activo que al compartirlo se multiplica. También debe facilitar la adopción de estrategias comunes, bilaterales, regionales o hemisféricas.
La Convención que da origen a nuestro organismo es muy clara: “Los fines del Instituto son estimular, promover y apoyar los esfuerzos de los Estados Miembros para lograr su desarrollo agrícola y el bienestar rural”. Deberemos alcanzar una posición de liderazgo regional para cumplir este mandato.
Ejercer liderazgo técnico implicará escoger los grandes temas en los que se han de ejecutar nuestras líneas de acción; por ello, me concentraré los próximos días en definir lo que será el Programa de Mediano Plazo que pondré a consideración de nuestros órganos directivos este año.
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