En el evento se resaltó la capacidad de las concentraciones de agro-industrias rurales de América Latina para enfrentarse a la globalización mediante la cooperación. También se destacó que la leche puede ser una agente “dinamizador regional” capaz de “activar un territorio” a través de su transformación a otros productos de calidad.
Por ejemplo, los quesos se han convertido en elementos de identidad, al mismo tiempo que han motivado el desarrollo de negocios a través del saber-hacer tradicional, así como restaurantes, ferias típicas, tiendas especializadas y agroturismo.
También se debatió sobre la calificación de la Marca Colectiva y el Sello de Indicación Geográfica. Las obtenciones de Marca Colectiva son numerosas y exitosas en América Latina. No obstante, en la región se mostraron dificultades en la obtención de sellos de Identificación Geográfica, en particular el de Denominación de Origen, fruto de las carencias e imprecisiones de los marcos legales de algunos países latinoamericanos.
Los dos primeros días, el taller giró alrededor de cinco mesas temáticas: calificación de productos; proceso de innovación; articulación entre actores, procesos de organización y acción colectiva; producción de quesería artesanal, competitividad y acceso a mercados; así como multifuncionalidad y activación del territorio. El último día se visitaron diferentes queserías y cremerías de la municipalidad de Aculco, Estado de México.
El evento fue realizado por el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agrícola (IICA), la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (Cirad) y la Red latinoamericana de queserías rurales.
Asimismo, fue auspiciado por la Federación Internacional de la Lechería de México (FIL-México), la Federación Panamericana de la Lechería (FEPALE) y el Programa de Desarrollo de la Agroindustria Rural para América Latina y el Caribe.