El sector agrícola desempeña un papel fundamental en las vidas de los pueblos de las Américas, a los que
provee de alimentos y empleo. Además, constituye la base de nuestra agroindustria. En el Caribe, ese sector es
el que debe también alimentar a los millones de turistas que visitan nuestras costas. En América Latina y el Caribe (ALC),
un 22,4% de la población reside en las comunidades rurales, en comparación con el 50,8% que lo hace en el resto del mundo.
Esto subraya el hecho de que nuestra región tiene un nivel más alto de urbanización que el resto del mundo, y enfatiza la
necesidad de modernizar la agricultura mediante el desarrollo de las capacidades requeridas para alcanzar niveles más altos
de productividad, pues solo una cuarta parte de su población tiene la responsabilidad de alimentar a toda la población del
hemisferio.
En 2007 la contribución del sector agrícola al Producto Nacional Bruto (PNB) en ALC fue de 5,2%; sin embargo, el sector empleó
el 19% de la población. Esta asimetría entre la contribución del sector al PNB y el porcentaje de mano de obra que emplea
indica que el nivel de productividad es relativamente bajo y resulta en niveles inferiores de ingresos en el sector agrícola en
comparación con el resto de la economía. Aunque el escenario en ALC es algo mejor que la situación promedio en el mundo,
donde el PNB agrícola es del 4% y este emplea el 35% de la mano de obra, ello no es motivo para sentirnos complacidos.
El hecho es que, cuando evaluamos el valor y la contribución de la agricultura exclusivamente en términos de su aporte al
PNB, estamos subestimando dicho valor. En cambio, cuando los diferentes vínculos entre la agricultura y los otros sectores
de la economía se evalúan adecuadamente, la agricultura se convierte en más que alimentos en la mesa.
La investigación ha mostrado que el crecimiento de la economía en general es impulsado en gran medida por el crecimiento del
sector agrícola, pues cuando este crece tiene repercusiones en toda la economía. En promedio, un incremento de US$1,00 en
la producción agrícola genera un incremento de US$2,32 en la economía en general. Esto se debe a que el aumento de la
producción e ingresos agrícolas conduce a una mayor demanda de bienes de consumo, así como de insumos y servicios agrícolas.
El crecimiento de la producción agrícola también genera empleo en las actividades de procesamiento, distribución y almacenaje
requeridas para manejar mayores volúmenes de producción.
El efecto multiplicador positivo del crecimiento en este sector debe ser canalizado mediante la modernización para lograr
economías más fuertes en ALC y mejorar la vida rural. Los precios actuales de los alimentos alrededor del mundo deberían
ser otro motivo para que los países de la región desarrollen las capacidades necesarias en el ámbito local para aumentar el
nivel de producción de los alimentos que consumimos. Esto es un imperativo, no solo desde el punto de vista de nuestros
productores, que se benefician con precios más altos para sus productos, sino también para revertir los altos niveles de
pobreza que existen en las comunidades rurales de ALC.
Hay que hacer por lo tanto un llamado urgente para que la región establezca las medidas apropiadas, con el propósito de
desarrollar la capacidad local requerida en el sector agrícola para incrementar la producción y la productividad, con el fin de
mejorar la seguridad alimentaria y los ingresos en los territorios rurales. En este sentido, el tema que se enfatiza en el Proceso
Ministerial 2008-2009 y en la Quinta Reunión Ministerial sobre Agricultura y Vida Rural en las Américas es: “Construyendo la
Capacidad para Mejorar la Seguridad Alimentaria y la Vida Rural en las Américas”.
Este proceso se construye con base en dos orientaciones estratégicas enfatizadas en la Cuarta Reunión Ministerial
celebrada en Guatemala en el 2007:
- Promover con los actores del agro una forma amplia de concebir y actuar en la agricultura y el medio rural y
- “Trabajar juntos” para el mejoramiento de la agricultura y la vida rural en las Américas.
Estas dos orientaciones estratégicas, cuya adopción por parte de los actores de la agricultura y la vida rural en las Américas aumenta cada vez más, ofrecen una manera promisoria de
crear una alianza renovada y un compromiso nacional para el desarrollo sostenible de la agricultura y el medio rural y para
su revalorización.
El compromiso asumido por nuestros colegas y predecesores durante los últimos ocho años del Proceso Ministerial también
ha sido apoyado, reflejado y expresado como mandato por los Jefes de Estado y de Gobierno en el marco del Proceso de las
Cumbres de las Américas, quienes reconocieron en el marco de ese proceso la importancia fundamental de la agricultura
y la vida rural para el desarrollo de los países y asumieron el compromiso de emprender acciones orientadas a producir
mejoras en ambas áreas.
Esto encuentra su expresión en el Plan AGRO 2003-2015 para la Agricultura y la Vida Rural, que es la pieza central del Proceso
Ministerial “Agricultura y Vida Rural en las Américas”.
El Proceso Ministerial es un esfuerzo hemisférico enfocado en el diálogo, la creación de consenso y el compromiso, y que
tiene varios objetivos y acciones estratégicas cuya meta es el desarrollo sostenible de la agricultura y el medio rural.
La Reunión Ministerial es el máximo foro político dentro de este Proceso, y es el órgano de más alto nivel para alcanzar acuerdos
por consenso, en respuesta a los compromisos asumidos por los Jefes de Estado y de Gobierno en el marco del Proceso de las
Cumbres de las Américas.
Luego de la Reunión Ministerial, se llevará a cabo la Décima Quinta Reunión Ordinaria de la Junta Interamericana de
Agricultura (JIA), que es el órgano superior de gobierno del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
(IICA), una organización que funge como Secretaría del Proceso Ministerial. En ese órgano de Gobierno, los Ministros
de Agricultura de las Américas establecen las orientaciones estratégicas necesarias para asegurarse que las actividades del
IICA apoyen los esfuerzos de los países dirigidos a implementar los Acuerdos Ministeriales Hemisféricos adoptados durante
las Reuniones Ministeriales sobre Agricultura y Vida Rural en las Américas.
Por lo tanto, el Gobierno de Jamaica se siente complacido y honrado de actuar como anfitrión de estos importantes
eventos y desea extender una cordial invitación a todos sus colaboradores y amigos en este proceso para retomar y
revitalizar el compromiso de trabajar juntos, con una visión amplia de la agricultura y la vida rural, para revalorizar los
territorios rurales y dinamizar nuestras economías rurales.
Su Excelencia Dr. Christopher Tufton
Ministro de Agricultura de Jamaica