Una aspiración americana
Transcurrían los años críticos de la Segunda Guerra Mundial. Europa había perdido su hegemonía sobre grandes zonas tropicales de Asia y otras se veían seriamente amenazadas. Frente a este escenario, era necesario recomponer la producción de cultivos estratégicos, como el hule (caucho), algunas fibras, plantas medicinales, así como el arroz, el té, las oleaginosas tropicales y las plantas para producir insecticidas, como la rotenona.
Era el momento de dar vida a un sueño que se venía gestando desde 1910. América se presentaba como la alternativa válida para impulsar los cultivos y la ganadería tropical, para lo cual se debían establecer sistemas de investigación y enseñanza acordes con las necesidades regionales.
Los esfuerzos por crear un instituto que procurara la solución de los problemas de la región y la compresión mutua de los líderes de la agricultura, se iniciaron al final de la primera década del siglo XX, cuando la Unión Panamericana –hoy Organización de los Estados Americanos (OEA)–, impulsó acciones en el ámbito del desarrollo agrícola.
Fundación y primeros pasos
En 1942, gracias a la visión de personas como Henry Wallace, entonces Secretario de Agricultura de los EEUU y Ernesto Molestina, Director General de Agricultura de Ecuador, quienes plantearon la idea y presentaron la resolución de creación, respectivamente, se fundó el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA), cuya sede se estableció en Turrialba, Costa Rica, una zona considerada estratégica entre Suramérica y Norteamérica, con características típicas de la agricultura americana.
La primera Oficina de Campo del IICA (posteriormente pasó a ser el Centro de Enseñanza e Investigación) se inauguró oficialmente en 1943 con la presencia del Presidente de Costa Rica, Rafael Angel Calderón Guardia y el Vicepresidente de los Estados Unidos de América, Henry A. Wallace, acompañados por el Ministro de Agricultura de Costa Rica, Mariano Montealegre y el primer Director General del IICA, Earl N. Bressman.
La excelencia en el desarrollo científico y académico constituyeron la sólida base para la posterior expansión del IICA. En 1944, se firmó la Primera Convención Multilateral del IICA, con la cual se logró su reconocimiento jurídico por parte de diferentes gobiernos americanos.
La expansión
Con la creación de la OEA en 1948, el IICA se convirtió en el organismo especializado en agricultura del Sistema Interamericano y consolidó su labor al proyectar su acción en todos y cada uno de los países del hemisferio (esto se lograría en la década de los noventa, con el ingreso de Bahamas).
Para 1964, 21 Estados Americanos de la OEA eran miembros del IICA.
Durante la época de los setenta, el IICA puso en ejecución una serie de programas especializados de índole multinacional orientados por una estrategia de proyección hemisférica y humanista. Las funciones propias de la investigación y enseñanza directas se separaron de las globales del Instituto. Esta diferenciación se concretó con el establecimiento del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), en 1973, por medio de un Contrato de creación del CATIE, entre el Gobierno de Costa Rica y el IICA, aprobado por todos los países miembros.
La nueva Convención del IICA, de 1979, redefinió los propósitos del Instituto, ajustó sus acciones de cooperación con los países miembros y creó la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), como su nuevo órgano directivo. Este hecho implicó también la vigencia de un nuevo nombre para la organización: Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Para entonces, la membresía se había ampliado a 29 países.
El IICA asumió el liderazgo en el desarrollo agropecuario e integración del continente americano. El lema de la modernización agropecuaria desplegado por el Instituto cobró arraigo en América Latina y el Caribe, a la luz de profundas transformaciones en relación con las políticas económicas en el ámbito internacional.
En la década de los ochenta, el Instituto coordinó el proceso de elaboración de un plan de alcance hemisférico orientado a la reactivación del sector agropecuario. Fue así como nació el PLANALC, Plan de Acción Conjunta para la Reactivación Agropecuaria en América Latina y el Caribe. Esta propuesta se basó en la modernización de la agricultura y contó inicialmente con una amplia cartera de proyectos hemisféricos y subregionales.
Durante esta etapa de consolidación hemisférica, el Instituto puso en ejecución alrededor de 38 proyectos multinacionales dirigidos a dinamizar el comercio agrícola intra y extrarregional. También, estableció y consolidó acuerdos de cooperación con países donantes y organismos internacionales interesados en solucionar los problemas agropecuarios encarados por la región de América Latina y el Caribe.
Entre 1993 y 2001, la cooperación técnica que ofrecía el IICA puso énfasis en la participación, la descentralización, la flexibilidad y la concentración. Por decisión de la OEA, la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), órgano superior del IICA, se convirtió desde junio del 2000 en el principal foro hemisférico de rango ministerial para la Agricultura y la Vida Rural.
Posteriormente, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países americanos, reunidos en la tercera Cumbre de las Américas, ratificaron ese acuerdo de la Asamblea General de la OEA, al instruir a los Ministros y Secretarios de Agricultura, para que en la reunión de la JIA, en noviembre del 2001, y en cooperación con el IICA: “promuevan una acción conjunta de todos los actores del agro, orientada al mejoramiento de la agricultura y la vida rural y que permita la implementación de los Planes de Acción de las Cumbres de las Américas”.
Esa nueva dimensión de la JIA incorpora, a su papel de Organo Superior para la gestión del IICA, su responsabilidad como Reunión Ministerial dedicada a apoyar la definición y ejecución de acciones para el mejoramiento sostenible de la agricultura y la vida rural, en el contexto de las Cumbres Interamericanas.
Desde la creación del IICA, la agricultura de las Américas se ha fortalecido mediante la cooperación hemisférica. Hoy 34 oficinas se encuentran distribuidas a lo largo de todo el hemisferio y responden a las necesidades de los países en áreas como: Comercio y Desarrollo de los Agronegocios; Desarrollo Rural Sostenible, Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de Alimentos, Tecnología e Innovación, Educación y Capacitación e Información y Comunicación.
Gracias a los esfuerzos emprendidos por las naciones de las Américas, apoyadas por el IICA, los Jefes de Estado y de Gobierno reconocen que la agricultura y la vida rural son contribuyentes esenciales en la reducción de la pobreza y el fomento del desarrollo integral en los países.
En los inicios del Siglo XXI, el IICA renueva el compromiso con sus Estados Miembros de apoyarlos en el desarrollo sostenible de la agricultura, en buscar la seguridad alimentaria del hemisferio y lograr la prosperidad en las comunidades rurales de las Américas.
Etapas en el IICA
- Establecimiento (1942-1945)
- Consolidación (1946-1949)
- Descentralización (1950-1959)
- Proyección Humanista (1970-1980)
- Concertación (1981-1985)
- Reactivación de la Agricultura (1986-1993)
- Más allá de una visión sectorial (1994-2001)
- Promoción de la prosperidad en las comunidades rurales (2002-2006)
Directores Generales del IICA
- Earl N. Bressman, Estadounidense, 1942 - 1946
- Ralph H. Allee, Estadounidense, 1946 - 1960
- Armando Samper, Colombiano, 1960 - 1969
- Carlos Madrid, Colombiano, 1966 - 1967 ~ 1969 – 1970
- José Emilio Araujo, Brasileño, 1970 - 1982
- Francisco Morillo, Venezolano, 1982 - 1986
- Martín E. Piñeiro, Argentino, 1986 - 1994
- Carlos E. Aquino, Dominicano, 1994 - 2002
- Chelston W.D. Brathwaite, Barbadiense, 2002 - 2010
- Víctor M. Villalobos, Mexicano, 2010-2014